No tiene por qué ser siempre el perro el mejor amigo del hombre.

Si no me equivoco, don Gregorio en La lengua de las mariposas decía que en los libros podemos refugiar nuestros sueños para que no se mueran de frío.
En ese aspecto nunca me he podido quejar. Se me inculcó el amor por la lectura ya desde muy pequeña. Antes siquiera de aprender a leer ya anhelaba viajar por ese pequeño gran mundo de fantasía y miraba con ensimismamiento a mi madre cuando me leía un cuento o a mi tía cuando me traía uno nuevo. Por eso les sonreía de la forma más amplia, sincera y agradecida que podía, por ayudarme a crecer en todos los sentidos.  

Hace tiempo, cuando terminé de leer la joya literaria 'El club de lectura del final de tu vida', sólo me salió un 'gracias, Will', por compartir todo ese amor. Y un gracias todavía mayor a esas bonitas personas que, como Mary Ann, supieron desde, estoy segura, que nacieron, apreciar el valor de los libros y lo bonito que puede ser algo tan simple como compartirlos.

Hay muchos tipos de amor, y uno de ellos es el de una lectora hacia los libros. Como el de una hija hacia su madre o como el de una sobrina hacia su tía favorita.


 

Comentarios

  1. Que bonita entrada. Los libros son un placer para los sentidos, como tu dices, también son un tipo de amor <3

    ibeatforlove.blogspot.com

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